ciudad visual

SOBRE EL ESTILO

Algunas palabras de Raquel Pelta [1]:

Existe un número significativo de diseñadores que reniegan del estilo, posiblemente porque lo sienten como una prisión y lo perciben como herramienta de obsolescencia.

Si hacemos la lista, nos encontramos con algunos de los que en este momento disfrutan de una mayor consideración o popularidad. Por ejemplo: Bruce Mau, GTF, Vaughan Oliver o Stefan Sagmeister.

El primero dice sentir una especie de la alergia a la idea de estilo como una práctica. Distinto es, para él, abrazar el estilo como una consecuencia del trabajo y, por tanto, como un concepto filosófico. De esta manera, pierde superficialidad, deja de ser efímero y se torna en algo profundamente significativo. El trabajo del diseñador surge de un modo de vivir y las elecciones que en él se hacen constituyen un estilo.

Para los británicos de GTF, hay que volver a la resolución de problemas más que al estilo. [2]

Y Sagmeister indica: “Estamos interesados en el estilo de manera secundaria y nos importa más el contenido de la pieza y el concepto. El estilo procede del concepto. Primero encontramos un concepto, luego buscamos qué forma darle”. [3]

Sin embargo, y visto desde fuera, todos ellos tienen un estilo reconocible que es, precisamente, el que les ha otorgado el lugar que tienen en el nuevo panorama del diseño y el que emana de su manera de entender la profesión.

Y algunas palabras de J.G. Tejeda:

El estilismo, que en sí no es bueno ni malo, sino simplemente una relación activa y creativa con un repertorio, pasa muchas veces desapercibido para el propio estilista. Somos agudos para ver a los demás y más bien ciegos para vernos a nosotros mismos, y por eso percibimos mejor el estilismo ajeno que el nuestro. En este caso el catálogo o repertorio no está declarado y opera por defecto.

Los estilos empiezan a morir apenas cristalizan. El uso sistemático de ciertos signos y formas termina por sepultar toda emoción (…) Cada estilo tiende a desembocar pues, en su correspondiente perversión. Los estilos, adicionalmente, pueden volverse tiránicos cuando pretendes oficializar como el único modo posible de hacer diseño. [4]

Para la mirada estilística el entorno es banal, sin sentido, y lo único que cuenta y puede estar en un libro o en una revista de diseño es lo que se inscribe con precisión dentro de un estilo homologado. Pero ocurre que el mundo no es sólo lo que hay en las revistas, el mundo es amplio, polomorfo, está compuesto de la parte delantera y también del patio trasero. ¡Y hay tantas cosas en el patio trasero! [5]
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[1] Pelta, Raquel. Diseñar hoy; Temas contemporáneos de diseños gráfico (1998-2003). Barcelona, Paidós Diseño, 2004, págs. 53 - 54

[2] En Walters, John, L., “GFT”, Eye, nº 39, 2001, págs. 12-20.

[3] Stefan Sagmeister en Lewis, Ferdinand y Street, Rita, The power of tactile design, Gloucester, Massachusetts, Rockport Publishers, 2001, pág. 21.

[4] Tejeda, Juan Guillermo. Diccionario crítico del diseño. Barcelona, Paidós Diseño, 2006, pág. 136.

[5] op. cit., pág. 145.

Publicado el Miércoles 07 de Mayo de 2008, a las 10:37 hrs.

Categoría: General

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