Lo primero que me pongo a pensar es en la ciudad de mis orígenes, San Luis Potosí, que ahora que lo analizo ha sido todo mi mundo, el lugar donde pasado(solo por pasar) los 22 años de mi vida y que hasta este momento no había tenido o no me había dado la oportunidad de reflexionar en que ha sido un mundo demasiado pequeño, lleno de muchas cosas muy características y propias más de un pueblo, que de una ciudad: las típicas plazas de México, la vida en torno a la religión, las fiestas populares, etc. cosas de nuestro pequeño mundo, que va bien con lo que se vive en San Luis, pues como bien se dice, en conjunto tendemos a ser muy cerrados en cuanto a las ideas de fuera que en un momento dado puedan cambiar nuestra concepción de la realidad, como es para H. Dörries, geógrafo alemán: “Una ciudad se reconoce por su forma más o menos ordenada, cerrada, agrupada alrededor del núcleo fácil de distinguir y con un aspecto muy variado, acompañada de los elementos más diversos” San Luis se define en gran parte con esto, pero a diferencia de cómo se pueda interpretar geográficamente, esto describe más que nada a la parte cognitiva, es decir a la forma de pensar de la gente que la habita, pues como ya he dicho, la gente es en gran parte lo que define a mi ciudad, pues es precisamente como un núcleo, mas que menos ordenado, con formas de pensar muy cerradas, que no admiten cualquier cosa fuera de lugar y que castiga duramente lo que no está bien visto; aunque también existe su contraparte y me cuento como dentro de ello, pues hay quienes buscar romper con este pensamiento poco progresista, que busca la diversidad y la apertura a nuevas ideas para lograr algo más, sin dejar de tomar en cuenta, nuestras raíces y conservando aquéllas ideas que nos hagan mejorar a final de cuentas.
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Escrito por Beln Castorena a las 10:59