Nací en Valdivia y aún alojo en mi mente lindos momentos de mi infancia que no se borran, por ejemplo, mi primer día en el jardín, donde mi hermana, de sólo once meses menor que yo, lloraba por no querer entrar, y yo sintiéndome como buena hermana mayor debía mostrarme segura y feliz para tranquilizarla. Y como olvidar también mi primer gran amor, Carlitos Pacheco. Ser responsable de una hermana y amar a alguien a los cortos cuatro años de edad es mucho, pero que guardo con mucho cariño durante la estadía en mi ciudad natal.
