Taller de Diseño Gráfico V
MARZO/JULIO 2008

Prof. Juan Guillermo Tejeda
Escuela de Diseño
Universidad de Chile

11 / 06 / 2008

Me quedan sentimientos encontrados.

Solo quisiera tocar algunos puntos para no quedar con la saliva en la mitad de mi garganta.

Hablando muy en serio, creo que lo malo de un paro es, sin duda, el hecho de perder clases, y esto no lo digo solo por discurso. Sin embargo, esto de las clases en la universidad hace tiempo me trae algo cabizbajo. Cuando miro fotografías de los talleres de arquitectura en Los Cerrillos me da envidia “sana”, pero envidia al fin y al cabo. El concepto de taller, para referirme a este punto, creo que ha cambiado notablemente, o nos hemos olvidado de su real significado. Nadie pone en duda la calidad de nuestros profesores y maestros, lo cual hace más triste la idea de hemos perdido los “talleres” en nuestras aulas. Si Rembrandt fuera mi maestro no me separaría de él, por lo menos hasta el momento en que le haya estrujado el conocimiento y lo comience a considerar un viejo fome, con ideas fomes, y sus monos fomes.

Hoy en día poco a poco el mercado comienza a inundar nuestras aulas: el alumno llega, el profesor hace su cátedra, el alumno se va; y para colmo de males, todo apunta a que en un futuro el contacto alumno-profesor será a través de un computador. Solo quisiera concluir una sola idea y dejar sobre la mesa las otras. Las únicas veces que me he sentido realmente en un taller en la universidad ha sido en momentos de paro, específicamente en los años 2005 y el actual 2008, años en que creamos y reabrimos el “taller mano alzada” respectivamente. Creo que es sorprendente la manera de aprender a trabajar en grupo y de hacerlo realmente, aquello que tanto fomentan en las diferentes asignaturas y que no resulta ser más que la sucesión del trabajo de los mismos de siempre. Lo anterior es solo una arista de lo que se puede resumir como un conjunto de valores que se aprenden: respeto, amistad, tolerancia, por nombrar algunos. El poder es algo que se da en todo orden de cosas, pero nadie trata de ejercerlo e imponerlo, por el contrario, si a alguien le parece algo malo lo dice y se discute, porque hay espacio para hacerlo, y nadie llega se sienta en una “silla” y trata de combatir el sueño.

No se debe olvidar que somos jóvenes, y por lo mismo es que tenemos mayor derecho a equivocarnos que aquellos que han escrito más hojas en su libro de vida. Sin embargo tenemos menos que perder y eso puede explicar algo. Error o no, el parar las actividades es un gesto de golpear el vaso en la mesa aunque se rompa y comience a mojar todo lo que esta a su alrededor, sin embargo después de ese vaso vendrán muchos más y cuantos sean necesarios. Pero lo que no debe pasar es guardar el vaso tras una vitrina polvorienta y que nunca más se usará. No obstante, no somos tan tontos como para creer que con un paro conseguiremos cambiar la educación en Chile, pero quisiéramos que, por lo menos, quienes se encargan de hacer sentir aquello que los estudiantes desean lo hagan, y ojalá contar con la experiencia de aquellos que han conseguido algo en su vida.

Aquellos que estamos en concordancia entre lo que pensamos y hacemos, estamos dispuestos a asumir cualquier tipo de responsabilidad, y el dinero no entra en este juego, por que a mi parecer las ideas no se defienden con dinero, de otra manera esto se transformaría en una guerra, y por último si tuviera que aumentar mi estadía en la universidad (ya bastante extendida), sería continuar recibiendo conocimientos.

No escribo esto con animosidad, solo entablo un diálogo que hace tiempo se ha perdido y que casualmente parece por motivos de un paro. Quisiera poder dialogar siempre, y no necesitar de un paro para hacerlo, así como quisiera tener el tiempo para imprimir mas de 5 mil afiches y hacer 10, 20, 30 lienzos y globos aerostáticos y muchas otras cosas, independiente de la gráfica que se utilice por que las ideas son las que deben estar claras, pero no veo momento para hacer todo esto estando en clases normales.

Por último, quisiera ver a todos “manifestándose”, a favor, en contra o al margen, pero haciéndolo, y que esto no fuera mal visto pues no tendría por qué serlo, y en caso de que fuera perjudicial quisiera poder enfrentar de pie el peso que tenga que caerme. Pero lo que no quiero por nada del mundo es saber que hubo algo que me parecía equivocado, y haberme quedado de brazos cruzados en la “quietud patética” y “fácil” de no hacer nada porque no me parece.

Quiero hacer lo que pienso y quiero saber que lo hago, pero también quiero equivocarme y quiero saber que me equivoco, lo que no quiero es desconocer si haré o me equivocaré alguna vez.

Escrito por pino a las 0:56
09 / 05 / 2008

Se asume las consecuencias.

http://esloquelehay.blogspot.com

Escrito por pino a las 0:57
30 / 04 / 2008

La Universidad de Chile ya no es la misma que hace 30 años atrás, en eso podremos estar de acuerdo. Sin embargo, parte de este cambio cae de lleno sobre nuestras cabezas.He llegado a creer que cargamos con un peso al que verdaderamente no queremos cargar y muchas veces esta afirmación se transforma en respuesta cierta. ¿Porqué desgastar nuestras fuerzas?, ¿Qué conseguiremos con dar un par de gritos, seguir a algunos pocos y discutir con otros?, ¿Acaso importa hoy en día nuestra opinión en la U? Hace poco tuve una conversación que me hizo comprender algo que hasta ahora no me lo había planteado como posibilidad, ni siquiera había pasado por mi cabeza; alguien me dijo: “lo que pasa es que yo no siento a la universidad de Chile en el corazón, entonces, porqué cambiar o reestructurar algo al que no le tengo afecto”. -Levanté las cejas y respire hondo-. Luego, no supe que mas decir. Solo pude pensar, tristemente, que no podía pretender que todos sintieran aquello que yo sentía tan profundamente: un amor a una casa de estudios que debe ser la universidad pública, gratis por cierto, más importante en el desarrollo social para Chile. -Pensé que esta suerte de utopía valía menos que los leves segundos en que esta idea se desarrollaba en mi cerebro-. Sólo me quedo la idea de que La Universidad de Chile ya no es la misma que hace 30 años atrás y en eso podremos estar de acuerdo.  No pretendo hacer de este escrito un panfleto ni nada por el estilo, por eso dejo estos bloques de texto abiertos a desarrollarse en otros procesos mentales. Sólo he querido, y es lo que terminaré por hacer, plantear un par de reflexiones después de una exposición tan importante como la de hoy.Somos entes pensantes, somos entes emocionales y somos entes en movimiento. “Parecemos” entes tontos, “parecemos” entes tremendamente herméticos e insensibles, y “parecemos” entes seriamente quietos y estáticos. Las comillas las entenderán como quieran. Sólo me detendré en un pequeño y último punto: hace tiempo venimos diciendo que faltan muchas cosas, que el bloque A aquí, que los profesores acá, que los alumnos allá; no dejaré pasar la profunda intención y secuela que deja una clase de política realizada por un profesor en una universidad en donde hemos venido siendo tratados como animales con dinero. Por mi parte, no tengo ni la menor intención de ser tratado como un animal, y me parece tremendamente importante rescatar un acontecimiento ocurrido en un taller de DISEÑO GRAFICO en donde las “ideas” deben dar rienda suelta. Es claro que existen maneras de actuar en consecuencia a nuestros pensamientos y comentarios, “y la manera no es esperar a que nos tomen de la mano”.Tomo esta acción, y me sumo a un conjunto de acciones que se aproximan, que necesitan de nuestro apoyo y presencia, como estudiantes que forman parte de una UNIVERSIDAD; para generar una reacción, que pretenda ser la más importante antes de que me retire de esta casa de estudios, casa que podría denominar como mi segundo hogar, “por lo menos en mi caso”. 

Escrito por pino a las 0:31
10 / 04 / 2008

De edificios, retratos y otras cosas…Tras la huella de Emilio Marín, queda el camino de lo que sigue. Esto me lleva a deambular en la idea de callejear, peyorativamente o como se quiera, cayendo ¡incluso! en lo curioso y vicioso, y “chulo” si se quiere, ¿y qué?; de otro modo la inmovilidad cegaría el ojo crítico, dibujando refinaciones de quietud patética.

La ciudad se nos abre. Pero esta ciudad ¿va en movimiento? o ¿nosotros nos movemos en ella y la hacemos moverse?

La calle no es movimiento, pero es parte de el. Una fotografía de Thomas Ruff dirá que no hay más que un rostro, que un cuerpo, que un frontis. ¿Quietud patética?; Pero en la otra esquina aparece una fotografía que mira diferente: la aglomeración de una textura, “detenida en el movimiento”, de construcciones estáticas que portan construcciones móviles saturadas de resplandor “Gurskyano”. ¿Curiosidad “chula”?

En mi camino aparece la representación social de Jodelet que sujeta mi cuestionamiento al desarrollo de dos conceptos que encadenan este callejeo sin rumbo fijo: la información y la actitud. Esto me conduce a una última pregunta: ¿Recibimos, y que hacemos de vuelta? ¿Caminamos?, ¿Corremos? Tal vez en la siguiente esquina, en que aparecen fotografías de Samuel Shats, encuentre un punto de descanso, una botella de oxígeno; y así, entre Merced y Mac Iver, retome una mirada un poco distinta, deteniéndose en muros, estacionamientos, pordioseros, vagabundos, locos, trashumantes; Aquello que me diga que sigo caminando por esta calle, sin rumbo fijo, pero caminando.

Escrito por pino a las 20:27
1

ÚLTIMOS COMENTARIOS

  • Javiera: somo los más choros
  • nando: chicos y chicas ustedes son lo más!!
  • pamela zapata: pucha…yo ya me fui el viernes :p, si hacen algo pasenlo bien!
  • Elizabeth Zamora: Ehm…creo que lo de las becas está demás, osea, para variar otro malentendido… -Yo no...
  • Pedro: Seria Bueno.

CATEGORÍAS DE ENTRADAS

AUTORES DE ENTRADAS

FLICKR DEL TALLER

flickrRSS probably needs to be setup

ARCHIVOS DEL BLOG

META

TREMENDOS TALLERES

TREMENDOS ENLACES

    WEBLOG GENTILEZA DE LA OFICINA DE ASUNTOS GRÁFICOS | MARZO 2008