La Universidad de Chile ya no es la misma que hace 30 años atrás, en eso podremos estar de acuerdo. Sin embargo, parte de este cambio cae de lleno sobre nuestras cabezas.He llegado a creer que cargamos con un peso al que verdaderamente no queremos cargar y muchas veces esta afirmación se transforma en respuesta cierta. ¿Porqué desgastar nuestras fuerzas?, ¿Qué conseguiremos con dar un par de gritos, seguir a algunos pocos y discutir con otros?, ¿Acaso importa hoy en día nuestra opinión en la U? Hace poco tuve una conversación que me hizo comprender algo que hasta ahora no me lo había planteado como posibilidad, ni siquiera había pasado por mi cabeza; alguien me dijo: “lo que pasa es que yo no siento a la universidad de Chile en el corazón, entonces, porqué cambiar o reestructurar algo al que no le tengo afecto”. -Levanté las cejas y respire hondo-. Luego, no supe que mas decir. Solo pude pensar, tristemente, que no podía pretender que todos sintieran aquello que yo sentía tan profundamente: un amor a una casa de estudios que debe ser la universidad pública, gratis por cierto, más importante en el desarrollo social para Chile. -Pensé que esta suerte de utopía valía menos que los leves segundos en que esta idea se desarrollaba en mi cerebro-. Sólo me quedo la idea de que La Universidad de Chile ya no es la misma que hace 30 años atrás y en eso podremos estar de acuerdo. No pretendo hacer de este escrito un panfleto ni nada por el estilo, por eso dejo estos bloques de texto abiertos a desarrollarse en otros procesos mentales. Sólo he querido, y es lo que terminaré por hacer, plantear un par de reflexiones después de una exposición tan importante como la de hoy.Somos entes pensantes, somos entes emocionales y somos entes en movimiento. “Parecemos” entes tontos, “parecemos” entes tremendamente herméticos e insensibles, y “parecemos” entes seriamente quietos y estáticos. Las comillas las entenderán como quieran. Sólo me detendré en un pequeño y último punto: hace tiempo venimos diciendo que faltan muchas cosas, que el bloque A aquí, que los profesores acá, que los alumnos allá; no dejaré pasar la profunda intención y secuela que deja una clase de política realizada por un profesor en una universidad en donde hemos venido siendo tratados como animales con dinero. Por mi parte, no tengo ni la menor intención de ser tratado como un animal, y me parece tremendamente importante rescatar un acontecimiento ocurrido en un taller de DISEÑO GRAFICO en donde las “ideas” deben dar rienda suelta. Es claro que existen maneras de actuar en consecuencia a nuestros pensamientos y comentarios, “y la manera no es esperar a que nos tomen de la mano”.Tomo esta acción, y me sumo a un conjunto de acciones que se aproximan, que necesitan de nuestro apoyo y presencia, como estudiantes que forman parte de una UNIVERSIDAD; para generar una reacción, que pretenda ser la más importante antes de que me retire de esta casa de estudios, casa que podría denominar como mi segundo hogar, “por lo menos en mi caso”.

[...] que dormitaban, he notado interés en el resto. Hoy hemos tenido en el blog la sentida opinión (aquí>>) de uno de los asistentes. Tagged with: félix ovejero, fernando vallespín, política, [...]
Ya también amo a esta universidad. Ya he pasado un año completo de desearla, siete años de vivirla (de estudiante, funcionario y algo como ayudante), un año de extrañarla, año y medio de haber vuelto.
Como a ti, me incomoda el desapego a la Universidad. No me cabe en la experiencia.
Con desapego, varios estudiantes avanzan movidos por la inercia a la obtención de un título. Será un título que ganen por estar un tiempo en la Universidad de Chile, la más grande, la más querida. Pero entre universidad y estudiantes hay una escuela:
“Las ESCUELAS son unidades académicas que organizan, administran e imparten los estudios conducentes a la obtención de grados académicos y títulos profesionales. Constituyen los órganos de adscripción de los estudiantes. Deberán propiciar medidas que conduzcan al perfeccionamiento de sus docentes, a la renovación permanente de los planes y programas de estudio a su cargo y al bienestar de sus estudiantes mediante acciones que no tengan el carácter de prestaciones de seguridad social”.
Ajustándome a la situación, en nuestra Universidad parece haber distintas categorías de escuela. En cifras, carreras de primera categoría reciben acreditaciones de CNA por 7 o 6 años. Carreras de segunda categoría reciben acreditaciones por 5 o 4 años. Carreras de tercera categoría reciben acreditaciones por 3 años.
Apegado a la Universidad he cumplido con mis deberes y me siento incluido en sus discursos, pero con lo organizado, administrado e impartido por nuestra escuela durante años, todos los diseñadores de la Universidad de Chile reciben títulos de tercera categoría.
Y aun más, o quizá por suerte, ese título de tercera le queda a nuestra disciplina (práctica) como anécdota adjunta al portafolio, porque lo que importan son tus formas y capacidad de negociarlas; bien por poder conocer o intuir un lenguaje común con especialistas en marketing, publicidad, gestión de empresa. Mal por tener que preparar informes disfrazados de ellos. Muy mal perder tiempo para hacer portafolio.
Creo que es tiempo de diseñadores violentos.
Me parece que no somos tratados ni siquiera como animales con dinero, porque damos dinero y recibimos lo que se promete?… perdón, se promete algo?
Pareciera ser que la U nos vende el nombre, como lo que es pegar una estampilla y pagar eso, pero en realidad es la Escuela que nos vende el nombre de la U, porque podemos ver en facultades cercanas que los tratan como animales con dinero como corresponde, les dan de todo.
Pero volviendo a la esencia, nosotros llegamos por otra cosa, no a comprar, pero tampoco a sentirnos denigrados y a veces humillados, engañados por autoridades.
Creo que buscamos un poco más de dignidad, porque en el fondo todos queremos algo a nuestra U, quizá la idealizamos antes de entrar, pero aunque nos hayamos tropezado en algunos aspectos, la queremos igual. Aunque los tropiezos nos estén pasando la cuenta, tanto que tememos.
Creo que el comentario de la Nela me impacta un poco. Creo tener la suerte quizá de nunca haberme sentido denigrada y humillada, ni engañada por “autoridades “(excepto ciertos casos puntuales) en la Escuela. No sé si soy in o conformista, mas siento que todo lo que pasa o está pasando en la Facultad y en la Universidad en general de “cierto modo” me divierte, me hace reflexionar, me hace idear , soñar y actuar por un “algo”. Creo en esta “casa de estudios” , porque la universidad no es la autoridad ni la institución, la universidad somos todas esas personas que por diversos motivos nos pudimos reunir en un espacio y compartir un poco de nuestras vidas con el resto, entregar horas, días, años a aprender, a enseñar, a escuchar , a participar, más allá de meter en nuestras cabezas cierta o cual ciencia. Acá compartimos filosofías de vida. Y eso es lo que nos hace valiosos, poder ( o tener la oportunidad de ) parar el tiempo, mirarnos los unos a los otros y ver de qué maneras podemos mejorar nuestros diálogos y caminos comunes.
Toda mi familia ha pertenecido a esta “casa de estudios” y me siento orgullosa de aquello, porque veo que son más que profesionales sólidos, son personas criteriosas. Jamás, (aunque me falte un data para mis trabajos, aunque me gustaría que los baños fueran más limpios, aunque quisiera que me enseñaran a hacer películas Pixar , aunque quisiera tener solo profesores jóvenes y regios, aunque quisiera solo un día de clases, etc. ) podría sentirme humillada en este lugar, porque en él ,me han enseñado y fomentado pensar, observar que no todo en la vida es éxito, dinero, belleza y felicidad.
Siempre ese “algo” se pueden mejorar, pero no exigiendo como si se nos debiera algo, pues es nuestra casa, es nuestra propia basura la que se ha estado acumulando y con cariño ( como en nuestras piezas ) debemos pasarle el pañito, abrir las ventanas, cambiar las sábanas, etc..
Creo que es necesario hacer diferencias.
Esté uno enamorado, la haya recibido como herencia o haya sido el primero de la familia en alcanzarla, no corresponde insistir con dolorosa pedantería: “Somos la mejor Universidad de Chile” (Quo Vadis Universidad de Chile, Alan Meller y Patricio Meller).
Es imposible negar que la Universidad de Chile ha sido, a todas luces, la Universidad de Chile(…) La República de Chile fue formada en las aulas de la Uch. Ése era su deber, no sólo formar alumnos sino que formar una nación (op. cit.).
Pero “Somos” es una conjugación presente del verbo ser, que es haber o existir. Y nuestro haber o existir más directo es una escuela a un paso de ser desacreditada, es una facultad en crisis.
Por directo, está más cerca que nunca una solución: No es necesario atentar contra la dictadura, no es necesario acusar constitucionalmente a los ministerios, no es necesario encerrar a un rector… La solución está mucho más cerca.
[...] podemos recolectar reflexiones vertidas en algunos sitios de internet como las de Manuel Pino, o las de Felipe Cortez (ayudante) o [...]
Tienes razón por un lado Pauli, quizás exageré, pero me refería que en la reflexión uno puede darse cuenta de las cosas injutas frente al esfuerzo que uno hace. Quizás tu lo ves de otra forma porque has vivido la universidad desde otra perspectiva, por situaciones de la vida. Llegué a la u de una forma especial, y de repente me da pena como algunas situaciones me hacen pensar y reflexionar que a mucha gente le da lo mismo lo que uno de por la U, y lo lamentable es que esa gente es la que suele tomar las decisiones.
Suelo ser optimista y darle oportunidades a lo que me causa disonancia, pero estar en 4º da un cansancio de esas irregularidades que a veces me copa. A veces es decepcionante y lo peor es pensar que esto puede desembocar en un cierre de la carrera =(.
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