De edificios, retratos y otras cosas…Tras la huella de Emilio Marín, queda el camino de lo que sigue. Esto me lleva a deambular en la idea de callejear, peyorativamente o como se quiera, cayendo ¡incluso! en lo curioso y vicioso, y “chulo” si se quiere, ¿y qué?; de otro modo la inmovilidad cegaría el ojo crítico, dibujando refinaciones de quietud patética.
La ciudad se nos abre. Pero esta ciudad ¿va en movimiento? o ¿nosotros nos movemos en ella y la hacemos moverse?
La calle no es movimiento, pero es parte de el. Una fotografía de Thomas Ruff dirá que no hay más que un rostro, que un cuerpo, que un frontis. ¿Quietud patética?; Pero en la otra esquina aparece una fotografía que mira diferente: la aglomeración de una textura, “detenida en el movimiento”, de construcciones estáticas que portan construcciones móviles saturadas de resplandor “Gurskyano”. ¿Curiosidad “chula”?
En mi camino aparece la representación social de Jodelet que sujeta mi cuestionamiento al desarrollo de dos conceptos que encadenan este callejeo sin rumbo fijo: la información y la actitud. Esto me conduce a una última pregunta: ¿Recibimos, y que hacemos de vuelta? ¿Caminamos?, ¿Corremos? Tal vez en la siguiente esquina, en que aparecen fotografías de Samuel Shats, encuentre un punto de descanso, una botella de oxígeno; y así, entre Merced y Mac Iver, retome una mirada un poco distinta, deteniéndose en muros, estacionamientos, pordioseros, vagabundos, locos, trashumantes; Aquello que me diga que sigo caminando por esta calle, sin rumbo fijo, pero caminando.
