Los objetos
Están allí desde siempre, los colocamos alrededor de nosotros, se amoldan a nuestros cuerpos, a nuestras estaturas y al largo de nuestros brazos.
Siguiendo con nuestro ciclo de charla, tenemos el agrado de invitar a los viernes de estrellas :
Viernes 19 de octubre a las 11:00 am
Diego Cordova
Felipe Hurtado (Joselito)
·Como ya se les ha dicho pueden invitar a quienes quieran a estas actividades, “bienvenidos sean…..”
No podemos saber cual fue el primer objeto ni quien lo fabrico o el porque pero solo podemos suponer que tenia una función tan solo practica sin buscar satisfacer nada mas que eso, pero con el cambio de los tiempo vemos que el modelo del mundo actual…
Vivimos en un mundo en el que el consumismo es el pan de cada día, en donde la adquisición de objetos ya no es solo para satisfacer necesidades básicas…
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Cuando hablamos de objeto, podemos comprender que es algo limitado, respecto del ambiente que lo rodea. El objeto tiene un origen, dimensiones y un límite definido por su relación con los demás objetos que lo rodean. En cuanto a su orígen, llamamos objeto principalmente a aquellos que han sido realizados por el hombre (existiendo también otros que no, por lo cual concebimos a una piedra como un objeto) y lo dimensionamos según la escala de lo humano, teniendo así que los objetos pequeños serán aquellos que puedo sostener o guardar en una sola mano, en un bolsillo, luego en 2 manos o en una mochila.
Siempre me ha llamado la atención la importancia de las “cosas” en la vida. Está demás decir lo que muchos autores han planteado en cuanto a que muchas veces, los objetos y las marcas terminan convirtiéndose en parámetros de identidad para las tribus humanas que los necesitan para poder diferenciarse o reconocerse entre la multitud. (No es lo mismo tener un Mercedes que un Fito)
Pasa así como los objetos a su vez, fuera de la vorágine económica actual, han implicado o desde nuestros orígenes una serie de ritualidades que, con diverso grado se sofisticación marcan la pauta en el desarrollo de las culturas. Como dijo Vargas Llosa, e” el problema de la multiculturalidad es que se funda en la falacia de que todas las culturas son iguales e importantes. Lo que no es cierto”.
“el diseñador no debe buscar la exteriorización de su personalidad en el diseño, sino la función que el objeto diseñado cumple en la sociedad y el uso que ella hace de el… el arte posee una justificación en si mismo, mientras que el diseño se fundamenta en el uso social del objeto… se puede suponer que el hombre crea productos para satisfacer sus necesidades. Esto significa que el diseñador… debe preguntarse primordialmente cual es el servicio que dará el producto. En otras palabras, averiguar cuales son las necesidades a satisfacer del producto. Esto involucra pensar acerca de la función social del diseño… el diseñador debiera pensar por lo tanto acerca de los enlaces de su trabajo dentro del contexto social” Gui bonsiepe Seminario de diseño industrial
“El mall es un espacio privado con aspecto de espacio público, con acceso en apariencia libre, pero sometido a discreto control, con sus entradas, salidas y circulación vigiladas por cámaras invisibles. Pero esos guardias silenciosos parecen estar allí para otorgarnos protección, en ningún caso para proteger las instalaciones. Sin embargo ningún movimiento escapa a su mirada.”
“Dentro del mall los objetos se muestran, se exhiben, realizando la simulación de su disponibilidad para quien quiera tomarlos. Los objetos se ponen en escena en medio del cuidado diseño de las vitrinas, en un ambiente climatizado, con sanitarios en los lugares estratégicos.
El lugar está concebido para erotizar. Los objetos se insinúan, se ofrecen, parecen cobrar movimiento y vida.”
“La obscenidad consiste en escenificar esa agobiante abundancia a pocos miles de metros de la miseria, en exhibirla ante los ojos de los parias sin dinero ni crédito, que tienen el derecho de peregrinar hacia esos templos para mirar, incluso para tocar, pero sin pude, adquirir.” El Mall, la catedral del consumo Tomás Moulian
Sobre el tema en realidad no tengo una opinión clara con la que pueda hacer mi discurso sino más bien dudas sobre lo ético y lo práctico, lo conveniente y lo correcto. Es decir ¿es utópico pensar en un diseño social? ¿Es inteligente decirle a mi cliente que no es ético diseñar vitrinas obscenas? O decirle al gerente de sony o nissan que no estoy de acuerdo con diseñar objetos de mediana calidad teniendo la oportunidad de diseñar algo con la calidad que ellos esperan sacar en 3 años más, ya que alimenta el infrenable consumo de objetos.
Si mal no recuerdo mis clases de psicología social, el hombre esta inmerso en realidades distintas dentro de una sociedad, estas buscan entre otras cosas diferenciarse y aparentar. Consumen objetos por estatus más que por necesidad y la vertiginosa aparición de nuevos productos es reflejo también de la obsesiva necesidad de aparentar y diferenciarse.
¿Es entonces culpa del consumidor? ¿Es culpa del diseñador? ¿Del dueño de la empresa? Que estemos constantemente bombardeados por objetos ¿es un tema para sentirse culpable de algo?
El problema esta en diferenciar si esa necesidad de estatus y diferenciación es tan valida como la de alimentarse ya que ambas son inherentes hoy por hoy en el humano. ¿Es esta última necesidad obscena por el hecho de no ser una necesidad básica? Como diseñador en potencia, siento una suerte de conflicto entre lo profesional y lo ético. ¿Que es mas importante?
Cuando tenía como 9 años tuve un sueño que se repetía periódicamente. Una enorme bola de acero se acercaba a mí, lentamente, pero yo, con las piernas enterradas hasta la rodilla, estaba inmóvil. De todas maneras lo superé y desde que cumplí 14 mágicamente el sueño fue reemplazado por mujeres desnudas.
¿Por qué me asustaba tanto? Quizás porque veía amenazada mi vida, pero hay algo más, la bola de acero gigante era de por sí aterradora.
“Los objetos que pueden causar temor, no son los mismos para todos los hombres sin distinción. Considerarnos como un objeto verdaderamente temible el que supera las fuerzas ordinarias de la humanidad; y el objeto digno de temor es en general aquel que puede aterrar a un espíritu, que está en el goce pleno de su razón. Pero en todo lo concerniente al hombre, hay diferencias de magnitud, diferencias de más y de menos. Y añado, que estas diferencias que se aplican a los objetos temibles, pueden aplicarse también a los objetos que ofrecen seguridad en lugar de producir espanto”[1]
Si bien la identidad hoy en día hace a los objetos comerciales, ciertamente, puede hacerlos terroríficos. Un refrigerador, por ejemplo, es una máquina que, a parte de mantener frescos los alimentos, tiene un diseño muy amigable, que se ve bien en casi todas las cocinas, pero, a través de una manipulación de la identidad, como lo que ocurre con el refrigerador de Sara Goldfarb (el personaje de Requiem por un Sueño[2]), pasa de ser algo absolutamente normal a algo que nos da miedo, al superar esta fuerza ordinaria de la humanidad.
[1] http://www.filosofia.org/cla/ari/azc01074.htm
[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Requiem_por_un_sue%C3%B1o

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